K-Rod salva el 58

ANAHEIM -- Francisco Rodríguez coronó una histórica temporada, al dejar atrás la vieja marca de Bobby Thigpen y convertirse en el segundo latinoamericano, después de Pedro Martínez, con un récord absoluto en las Grandes Ligas.
Mejores cerradores en una temporada
Ahora que K-Rod es el Rey de los Rescates en una temporada, he aquí el listado de los que han salvado al menos 50 en un año.
1. Francisco Rodríguez -- 58 (2008)
2. Bobby Thigpen -- 57 (1990)
3. Eric Gagne -- 55 (2003)
4. John Smoltz -- 55 (2002)
5. Trevor Hoffman -- 53 (1998)
6. Randy Myers -- 53 (1993)
7. Mariano Rivera -- 53 (2004)
8. Eric Gagne -- 52 (2002)
9. Rod Beck -- 51 (1998)
10. Dennis Eckersley -- 51 (1992)
11. Mariano Rivera -- 50 (2001)
El venezolano conquistó el sábado ante los Marineros su juego salvado número 58, para así romper el empate que mantenía con Thigpen desde el pasado jueves. El lauro coronó una hazaña que parecía impensable hace sólo cinco meses, debido a las lesiones y la falta de dominio que le afectaron al caraqueño al comienzo de la temporada.
Rodríguez festejó en el terreno con intensidad, alzando los brazos y agradeciendo al cielo, en medio de los aplausos de un delirante Angel Stadium, el escenario de los tres rescates que necesitaba en la semana para llegar a la marca.
"Me siento bendecido", dijo a ESPNdeportes.com. "No puedo poner con palabras todas las cosas bellas que me han sucedido este año. Dios quiera que en adelante tenga un futuro mejor de lo que me ha dado hasta este momento".
Va a ser difícil que el porvenir del relevista supere su presente, pero puede que le baste con que sea igual. Únicamente Martínez le había dado un registro absoluto a América Latina, después de más de un siglo de intentos y estrellas, incluyendo al bateador mejor pagado y al pitcher con mejor salario de todos los tiempos, Alex Rodríguez y Johan Santana.
El dominicano de Manoguayabo es, desde el año 2000, el dueño del récord de menos corredores en circulación por cada inning lanzado (WHIP), una estadística relativamente reciente, puesta en auge por el análisis propulsado por estudiosos "sabermétricos".
Martínez tuvo un brillante promedio de 0.737 hace ocho campeonatos, camino a la obtención del Cy Young y una de las cosechas más dominantes de serpentinero alguno en las últimas décadas.
Como el WHIP, el salvado es una estadística relativamente reciente. Fue creado por un periodista hace casi medio siglo y fue adoptado oficialmente por las mayores a finales de los años 60.
Rodríguez, quien ganó su apodo de K-Rod desde sus tiempos de novato, en 2002, debido al poder de sus envíos y sus ponches acumulados, ha tenido temporadas tanto o más sólidas que esta. En las primeras dos semanas de acción, sin embargo, parecía destinado al fracaso.
El diestro aceptó una carrera el 13 de abril, para poner su efectividad en 8.31, después de perder seis días de acción con intensos dolores en ambos tobillos. Ya había desperdiciado una ocasión de salvar, sólo tenía tres ponches en cinco presentaciones y la prensa ponía en duda su continuidad.
"Los primeros meses fueron duros, pero no me desesperé", admitió Rodríguez.
El manager Mike Scioscia no dudó de su cerrajero. Él y el coach de pitcheo Mike Butcher sabían de los problemas físicos del venezolano y habían decidido cambiarle la mecánica durante los entrenamientos primaverales.
El windup dejó de ser explosivo, violento, para convertirse en un movimiento más fluido, que exigía menos a los adoloridos tobillos del caraqueño.
"Traté de llevarlo poco a poco", añadió Rodríguez. "Esto no es un sprint; es un maratón. Sabía que cuando sanara, iba a hacer las cosas. La clave fue no desesperarme cuando pasaba por esos momentos difíciles".
Las molestias aún persisten. El diestro debe forrar ambos tobillos y pies con cinta adhesiva antes de cada jornada, pero desde el 14 de abril, casi sin que nadie lo advirtiera, comenzó la histórica carrera que le llevó a desplazar a Thigpen, quien desde 1990 poseía el récord de más salvamentos en una temporada.
Rodríguez subió al montículo 28 veces entre el 14 de abril y el 15 de junio, un período en el que se acreditó 25 rescates al hilo. En la segunda quincena de junio ya tenía 2.03 de efectividad y 28 rescates, a un ritmo que ninguno de los mejores apagafuegos de la historia ha podido imponer.
Las marcas fueron cayendo, una a una. Más salvados antes del Juego de Estrellas. El más joven en llegar a 150 en su carrera. El más joven en llegar a 200. El pitcher que ha necesitado menos juegos para alcanzar esos dos registros. El que ha necesitado menos juegos para llegar a 30, 40 y 50 rescates en una campaña. El noveno serpentinero con más de 50 victorias preservadas al cierre. El latinoamericano con más salvados, por encima de los 53 de Mariano Rivera en 2004.
"Pensé que con la adquisición de (Mark) Teixeira las oportunidades de salvado iban a disminuir, pero siguieron de la misma manera", apuntó Rodríguez. "Nunca en mi vida había tenido tantas".
La proliferación de oportunidades permitió la gesta, cuando se combinó con la eficacia del capitalino. "Me pagan para cerrar", es su lema, y nada más cierto esta temporada.
El balance no es completo para él, todavía. Asegura que "cambiaría el récord por un anillo de campeón" y espera celebrar tres veces más, durante la postemporada. Al menos ya se quitó de encima la presión de convertirse en el monticulista con más salvados en una campaña y es el segundo latinoamericano que pone su nombre en los libros de records para una temporada.

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